Tendidas a la mañana


Dos prendas negras.

De abrigo y tendidas al frío. Ni el sol les da tregua.

Se han usado solo una vez estos días. Y se han lavado por precaución, por higiene. Por eso de lavar bien las cosas cuando entras en casa. Se mantienen aisladas ahora, secándose con dificultad y hasta que todo pase. Fue todo tan clandestino, fue todo tan improvisado y raro. Fue todo tan deprisa. Un velatorio entre rellanos, con otros seres cercanos, pero con la distancia que marca la actualidad.

Dos prendas tendidas a la mañana. La mía y la de tu hijo.

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